Zona Cero - B39




Zona Cero, de Álvaro Bisama, Edición del Gobierno Regional de Valparaíso, 2003

p.mairal

Hay días que la vida se parece a una crónica de Álvaro Bisama. O mejor dicho: no hay día en que la vida no se parezca a una crónica de Álvaro Bisama. Porque Bisama nos revela el costado de cine clase B que tienen nuestras torpes y raras existencias. Nos demuestra que todos somos vampiros. Sus crónicas, recopiladas en este libro, nos vuelven concientes del ruido del mundo, el cruce de cachivaches, toda la info masmediática que nos entra en el cerebro y que provoca nuevas cosas, nuevas combinaciones simultáneas, inesperadas, sobre todo en estos territorios sudamericanos.

Así como el personaje de la vendedora de free shop del uruguayo Dani Umpi en su novela Miss Tacuarembó es capaz de decidir qué perfume usaría Jesucristo, de la misma manera Bisama es el gran musicalizador, capaz de encontrar la banda sonora que le corresponde a cada situación, por más bizarra que sea. Su crónica sobre una visita a la casa de Pablo Neruda en Isla Negra muestra perfectamente cómo la cultura y su periferia, se ven mejor sin una mirada reverencial. Eso es justamente lo que Bisama sabe hacer: ver, ver sin filtros culturosos y anquilosantes. “En la casa de Neruda se hacen sacrificios humanos”, empieza, y consigue ver el costado freak del gran poeta, el costado de coleccionista compulsivo, de niño viejo, y esa casa supuestamente lúdica y celebratoria, se desnuda como una casa del terror. “Neruda es como una versión de Michael Jackson anciana, heterosexual y políticamente correcta”.

A Bisama le interesan los freaks, la gente que habla de platos voladores, los cuentos del chupacabras, los monstruos mutantes. Todas esas historias que en Latinoamérica circulan en la vida cotidiana sin demasiada sorpresa. Dice Bisama: “García Márquez tardó años en darse cuenta. Lo mejor de sus memorias es justamente la casi nula aparición del realismo mágico porque incluye más dictaduras que vírgenes voladoras. El viejo Gabo ya había sabido apuntar y acertar: acá la realidad supera a cualquier ficción. El realismo mágico no está en los libros sino en la calle”.

Zona Cero es un libro con el que uno dialoga constantemente. Cuando habla por ejemplo de la narrativa chilena de los 90, uno no puede dejar de proyectar el texto sobre la narrativa actual de su propio país, encontrando semejanzas y diferencias, y haciendo un mea culpa. “La literatura, que siempre tuvo el poder de la vanguardia, en Chile va a la retaguardia de una sociedad que la necesita como el filoso objeto de consumo que es. De eso se trata todo. No del espacio asignado a la cultura, ni de los medios, ni de la política. Se trata de estar a la altura de las circunstancias y de pensar en hasta cuándo va a estar perdida la relación de un país con quienes están encargados de dotarlo de un imaginario”.

Bisama deja que las cosas se junten y las muestra mezcladas, generando monstruos nuevos, no encuadra para embellecer, no saca de cuadro lo feo y lo berreta, justamente deja que el ojo vea todas esas vecindades y aprovecha la combinación. Incluso acerca cosas distintas para generar contrastes y entenderlas mejor. La comparación de Lemebel y Fuget, en "Extremos iguales", es un ejemplo de eso. Nos muestra dos escrituras en tensión, antípodas, lo marginal y lo globalizado de cada uno de ellos respectivamente, y nos muestra que no hay un centro, hay un vacío entre ambas poéticas, una zona no representada, una zona cero. Quizá, autores como Zambra y Bisama, vienen ahora a representar ese espacio en la narrativa chilena.

No puedo ser exhaustivo con esta reseña, hay otros temas en el libro tratados de manera original: las necrológicas de Bolaño, la inhumanidad de los famosos, el Elvis de Valparaíso, el autismo de los poetas del puerto, la última salida de Donoso antes de morir… Y ésta es la faceta cronista de Bisama. Queda por explorar su costado narrativo en "Caja Negra".


y dos textos completos: "Litoral Hell" y "Olvidar a Neruda"

* foto sacada del catálogo Bogotá39 de Daniel Mordzinski