Diario El País (España), Suplemento Babelia, domingo 1 de abril de 2001
Perdido en la Carretera
La novela fue la brillante irrupción en la literatura de Pedro Mairal
Narrativa: Una noche con Sabrina Love
Pedro Mairal
Anagrama Barcelona, 2001, 146 páginas. 1.800 pesetas
Javier Calvo
En otoño de 1998, un jurado compuesto por Bioy Casares, Roa Bastos y Cabrera Infante adjudicó el recién fundado Premio Clarín de Novela (el Planeta argentino) a un desconocido de 28 años por la historia de un adolescente que recorre el país para acostarse con una actriz porno. Dos años más tarde se estrena la versión cinematográfica Una noche con Sabrina Love, de Alejandro Agresti, y la novela se publica en España, con la salvedad de que Pedro Mairal ya no es desconocido y se dedica a la poesía (!), con cierto éxito.
Es una novela ganadora casi desde la primera página. El protagonista de 17 años, Daniel Montero, trabaja en un frigorífico de pollos en un pueblo perdido e inundado -de la provincia de Entre Ríos, en la Argentina rural. Para combatir el ostracismo horroroso de su comarca, piratea la emisión de la tele por cable, donde descubre a Sabrina Love, la estrella porno. Cuando gana un concurso telefónico cuyo premio es pasar una noche con Sabrina, Daniel lo deja todo y se va haciendo autostop a Buenos Aires. En el camino atraviesa aventuras tan diversas como aberrantes: es atracado por unos soldados, adoptado por obreros de la construcción, intima con vagabundos y camioneros. En la capital, aterriza en un carnaval gay e incluso acaba encontrando una novia serendípica antes de su heroica velada con Sabrina (que, obviamente, no sale como Daniel esperaba).
La combinación de planteamiento afortunado y desarrollo hábilmente mesurado recuerda el debut sorprendente de hace un par de años de Magnus Mills con El encierro de las bestias. Como Mills (discípulo descarado de Roddy Doyle), Mairal lleva a cabo una sátira proletaria cimentada en los diálogos, en la representación humorística delas pequeñas perversiones del pueblo llano y en el conocimiento preciso de la museística pop. En sus pasajes más descabellados, Mairal es sutilmente surreal: véanse los episodios de la anciana que ve la tele como un artificio casi religioso, el taxista que enloquece en plena carrera o la transformación simbólica del protagonista en espantapájaros en la fiesta gay. El resto del tiempo, Mairal es un analista mordaz de las costumbres de su sociedad, incluyendo rasgos locales que conectan su discurso con la tradición argentina. El libro puede leerse, además de como relato paródico de iniciación, como comentario humorístico acerca de la relación (podría llamarse interplanetaria) entre la Argentina periférica y el poschic de Buenos Aires, que envía a la provincia señales fragmentarias y no siempre entendidas. En otro nivel, cuesta no percibir cierto ennui en la representación descabellada y feroz de la precariedad pasmosa de la Argentina actual.
Su discurso recuerda la novelística de Osvaldo Soriano, por su énfasis en los diálogos, el humor y el ritmo de la prosa, y por la parodia de elementos de novela de carretera y la figura del héroe perdido en la pradera (metáfora cuasi nihilista del país). Igual que Soriano, Mairal es equidistante respecto a los discursos de la literatura, el cine y la televisión. Y como tal, es apto para la comunicación con el público y para promover el diálogo entre las disciplinas de la ficción.

Diario Clarín, Cultura, domingo 22 de noviembre de 1998
PREMIO CLARÍN DE NOVELA
LA TRAVESÍA DEL SEXO
NOVELA
Una noche con Sabrina Love
De Pedro Mairal
© Copyright 1998 Clarín Digital. All rights reserved.
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Por Michel Faure
Las historias de Pedro Mairal ponen en escena, con humanidad, las alegrías y el sufrimiento de la Argentina actual.
Daniel tiene dos razones para estar un poco nervioso: es adolescente y argentino. Vive en Curuguazú, un rincón perdido en la provincia de Entre Ríos. Sus padres han muerto, él trabaja en un frigorífico de pollos y el río está desbordado: su breve vida está tan desbaratada como su país. Su televisor, un aparato de origen dudoso colgado ilegalmente del cable porno, le va a cambiar la vida. Daniel, por una vez, sacó el número elegido y ganó un sorteo para pasar una noche con Sabrina Love, la lánguida anfitriona de su programa favorito. Entonces, como un maravillarse, como el fin de la infancia y el despertar a la vida, comienza esta historia que es cómica, tierna, rocambolesca y precisa.
Se desarrolla con un largo viaje a través del norte del país, donde el joven se encuentra con loquitos y menesterosos, con bromistas desesperados, enamorados violentos, un taxista furioso, tipos y modos de la Argentina actual. Se sube a camionetas, a una balsa y a sus sueños, antes de descubrir por fin la ciudad de Buenos Aires, y con ella el sexo, que le sorprende un poco, y el amor, que lo asombra por completo.
Daniel es el héroe de una primer novela lograda, Una noche con Sabrina Love. Su autor es un joven argentino, Pedro Mairal, nacido en Buenos Aires en 1970, cuyo talento y placer de escribir se encuentran también en otro libro, Hoy Temprano, un volumen de cuentos, un feliz desorden de ritmos, de sujetos y de estilos narrativos, todos precisos y honestos. Describen los agravios, las alegrías y el sufrimiento de un pueblo, los argentinos de hoy en día, que atraviesan con humor y fatalismo las traiciones y las ambigüedades de su tiempo. Los recuerdos de los viajes de la infancia, una pareja adúltera, un fin de semana en Uruguay, un muchacho que sobrevivió a un accidente escolar devenido gurú new age, el rol de los recuerdos en el orgasmo de cuarentones sobrealimentados que "ondulan como morsas torpes hacia la orilla"... Pedro Mairal es un autor hilarante y desencantado. No es jamás cruel ni cínico. Un escritor humano, que escribe derecho sobre situaciones torcidas, admirablemente traducido por Françoise Prébois.
L'Express Livres
juin 2004
Tango renversé
Puceau et argentin, deux raisons pour Daniel d'être un peu nerveux. Le jeune garçon vit dans un trou perdu, Curuguazu, dans la province d'Entre Rios, ses parents sont morts, il travaille dans un élevage de poulets et la rivière est en crue: bref, sa vie est aussi déglinguée que l'est son pays. Sa télévision, appareil dont l'origine est douteuse et le branchement clandestin sur un câble porno, va lui changer la vie. Daniel a pour une fois tiré le bon numéro et gagne un concours pour passer une nuit avec Sabrina Love, l'hôtesse langoureuse de son programme favori. L'histoire commence alors, comme un émerveillement, un éveil de la vie, la fin d'une enfance, et elle est drôle, tendre, rocambolesque et juste.
Elle débute par un long périple à travers le nord du pays, où le jeune homme rencontre des dingues et des teigneux, des rigolards désespérés, des amoureux violents, un taxi fou furieux, des types aux normes de l'Argentine d'aujourd'hui. Il embarque dans des camionnettes, sur un radeau et dans ses rêves, avant de découvrir, enfin, Buenos Aires, et avec elle le sexe, qui le surprend un peu et l'amour, qui l'étonne tout à fait.
Daniel est le héros d'un premier roman réussi, Une nuit avec Sabrina Love. Son auteur est un jeune Argentin, Pedro Mairal, né à Buenos Aires en 1970, dont le talent et le plaisir d'écrire s'expriment aussi, à travers une grande variété de registres, dans un autre livre, Tôt ce matin, un recueil de nouvelles, joyeux désordre de rythmes, de sujets et de styles narratifs, toutes précises et justes. Elles décrivent les avanies, les joies et les tourments d'un peuple, les Argentins d'aujourd'hui, qui traversent avec humour et fatalisme les trahisons et les ambiguïtés du temps. Des souvenirs de voyages d'enfance, un couple adultère, un week-end en Uruguay, un gamin qui a survécu à un accident scolaire devenu sur le tard gourou new age, le rôle des souvenirs dans l'orgasme de quadragénaires suralimentés, «morses poussifs en direction du rivage»... Pedro Mairal est drôle et désillusionné. Il n'est jamais cruel ni cynique. Un écrivain humaniste, qui écrit droit des situations tordues, admirablement traduit par Françoise Prébois.
En la pampa de la Argentina en crisis, el relato va al galope; bajo todas sus formas, cinematográficas y literarias. Una novela y un libro de cuentos de Pedro Mairal, nacido en 1970 en Buenos Aires, reúnen hoy en Francia la manada. Tanto una como otro nos permiten transitar, a través de historias estremecedoras por su juventud, el conjunto de una sociedad agitada por un movimiento que parece siempre sobreponerse al desastre, con energía y humor.
La novela Una noche con Sabrina Love es de 1998, año en el que recibió el premio Clarín. La eligió un jurado de pesos pesados de la literatura latinoamericana: Adolfo Bioy Casares, Augusto Roa Bastos y Guillermo Cabrera Infante. Votaron un texto que, obligados a leerlo, no los aburrió. Un adolescente virgen de 17 años, que vive solo con su abuela luego de que sus padres han muerto en un accidente, gana un sorteo en un canal pornográfico: pasará una noche con Sabrina Love, estrella sexual del canal. Debe entonces conseguir dinero y viajar a dedo a Buenos Aires donde lo espera el momento temido y soñado . Por el camino, unos soldados lo asaltan y lo humillan, un camionero le ofrece preservativos, un achispado obrero paraguayo lo presenta a sus amigos, unos paisanos a caballo lo despiertan y lo auxilian cuando duerme a la intemperie. En Buenos Aires, descubre que un viejo amigo es homosexual y se enamora de una chica, a quien enseguida le miente para reunirse con Sabrina Love. Ella lo hará perder la virginidad en un hotel por horas con vista al cementerio, antes de ser golpeado por el productor-proxeneta. En una centena de páginas y unos días, la iniciación está cumplida.
Daniel sabe hablarle a las mujeres y su inventor sabe describir, usar las imágenes y los sueños para que sus relatos se deslicen o levanten vuelo. Sabe darle vida, con unas pocas palabras y respuestas, a los personajes que se cruza su delicado Werther, un adolescente retraído en su dolor y en el sentimiento extremo de su soledad. El autor ha dicho que él mismo a esa edad era un “adolescente tardío” y aislado: “Abandoné la carrera de medicina sin saber ni quién era, ni qué quería hacer, ni en qué iba a trabajar”. La poesía, y en particular Los versos del Capitán, de Pablo Neruda, le mostraron el camino. “Descubrí la palabra y el erotismo al mismo tiempo; y a partir de ahí la sexualidad, la sensualidad y la palabra sensual”. Sabrina Love y un buen poema están apenas separados por el espesor de una página lograda.
Publicado en el 2001, Hoy Temprano confirma y desarrolla el talento de Mairal. Ninguno de estos doce cuentos es anodino. Una mujer joven, aparentemente infértil, quema años de análisis médicos antes de reunirse con una curandera en el pueblo de la infancia de su marido. La curandera la duerme a medias y la hace embarazar por su hijo. La mujer no queda descontenta. Una profesora debe contarles el viaje de su vida por Grecia a sus colegas, que la ayudaron financieramente: ella miente a través de clichés, sin decir nada de lo que en realidad vivió y sintió. Dos hombres, víctimas en su adolescencia de un grave accidente de tránsito, son contactados por otro sobreviviente que ellos salvaron en esa oportunidad. Éste, convertido en un vegetariano adepto a la meditación, ha recuperado la carrocería chocada del vehículo para levantar en medio de su jardín el símbolo de su nueva vida. Los otros dos sueñan con aniquilarlo. En cada cuento, los personajes sufren un defasaje, una contrariedad: lo que piensan o sienten se parece muy poco a lo que viven. Pedro Mairal se instala en esa fisura; la describe con sutileza, con ternura y sin palabras de más.
Existe una tradición del cuento en la Argentina : Borges, Bioy Casares, Cortázar. Estos autores revelaron la cotidianeidad de lo fantástico. Los textos de Mairal son menos fantásticos que cotidianos, como en algunos autores anglosajones. El autor es, además, profesor de literatura inglesa y ha publicado dos libros de poemas que no están traducidos : Tigre como los pájaros y Consumidor final.
Dans la pampa de l'Argentine en crise, le récit galope ; sous toutes ses formes, cinématographiques et littéraires. Un roman et un recueil de nouvelles de Pedro Mairal, né en 1970 à Buenos Aires, rejoignent aujourd'hui en France le troupeau. L'un et l'autre permettent de parcourir, à travers des histoires frémissant de la jeunesse du récit, l'ensemble d'une société agitée par un mouvement qui semble toujours dépasser, en énergie et en humour, celui du désastre.
Le roman Une nuit avec Sabrina Love date déjà de 1998. Il reçut le prix Clarín. Dans le jury, trois poids lourds de la littérature sud-américaine le choisirent : Adolfo Bioy Casares, Augusta Roa Bastos, Guillermo Cabrera Infante. Ils ont voté pour un texte qu'ils ont dû lire et qui ne les ennuyait pas. Un adolescent vierge de 17 ans, vivant seul avec sa grand-mère depuis que ses parents sont morts dans un accident, gagne une loterie sur une chaîne pornographique : il passera une nuit avec Sabrina Love, étoile sexuelle du canal. Il doit alors trouver de l'argent et faire du stop pour rejoindre Buenos Aires, où l'attend le moment craint et rêvé. Chemin faisant, des militaires le volent et l'humilient, un routier lui offre des capotes, un ouvrier paraguayen éméché le présente à ses amis, des paysans à cheval le réveillent et l'accueillent tandis qu'il dort à la belle étoile. A Buenos Aires, il découvre qu'un vieil ami est homosexuel et tombe amoureux d'une jeune femme, à qui il ment aussitôt pour rejoindre Sabrina Love. Elle va le dépuceler dans une chambre à néons avec vue sur le cimetière, avant de se faire cogner dessus par le maquereau-producteur. En quelques jours et une centaine de pages, l'initiation est faite.
Daniel sait parler aux femmes et son inventeur sait décrire, utiliser les images et les rêves pour que ses récits dérapent ou s'envolent. Il sait surtout faire vivre, en quelques mots et répliques, les personnages que croise son délicat Werther. C'est un adolescent saisi dans son deuil et le sentiment extrême de sa solitude. Le voyage lui permet d'en sortir. L'auteur a précisé que lui-même, à cet âge, était un «adolescent en retard» et sans relation : «J'allais laisser mes études de médecine sans savoir ni ce que j'étais, ni ce que j'allais faire, ni quel travail serait le mien.» La poésie, et particulièrement les Vers du capitaine, de Pablo Neruda (1), lui ouvrit le chemin : «J'ai découvert la parole et l'érotisme en même temps ; et, de là, la sexualité, la sensualité et la parole sensuelle.» Sabrina Love et un bon poème ne sont séparés ou unis que par l'épaisseur d'une page réussie.
Datant de 2001, Tôt ce matin confirme et développe le talent de Mairal. Aucune des treize nouvelles n'est anodine. Une jeune femme apparemment infertile y brûle des années d'analyse médicale avant de rejoindre une guérisseuse dans le village d'enfance de son mari. La guérisseuse l'endort à moitié et la fait engrosser par son fils. La jeune femme n'en est finalement pas mécontente. Une professeur doit rendre compte à ses collègues, qui l'ont aidée financièrement, du voyage de sa vie effectué en Grèce : elle ment par clichés, ne disant rien de ce qu'elle a vraiment vécu et senti. Deux hommes, victimes dans leur adolescence d'un grave accident de car, sont contactés par un autre survivant, qu'ils ont à l'époque sauvés. Devenu végétarien et adepte de la méditation, il a récupéré la carcasse du véhicule pour en faire, au milieu de son parc, le «symbole» de sa nouvelle vie. Les deux autres songent à l'écraser. Dans chaque nouvelle, les personnages subissent un décalage, un désaccord : ce qu'ils pensent ou sentent ressemble trop peu à ce qu'ils vivent. Pedro Mairal s'installe dans leur fêlure ; il la décrit avec finesse, tendresse, sans mots inutiles.
Il existe une tradition de la nouvelle en Argentine : Borges, Bioy Casares, Cortazar. Ces auteurs ont révélé le quotidien du fantastique. Les textes de Mairal sont moins fantastiques que quotidiens, comme chez certains auteurs anglo-saxons. Il est d'ailleurs professeur de littérature anglaise. Il a aussi publié deux recueils de poèmes, non traduits : Des tigres comme des oiseaux et Consommateur final.
(1) Une belle édition bilingue de ces poèmes d'amour inquiet, publiés anonymement par Neruda en 1951, est éditée par La Renaissance du livre (116pp., 25 €). Traduction de Claude Couffon, illustrations de Gabriel Lefebvre.
Profile
Pedro Mairal
‘It’s more than even I imagined’
By Catherine Kirby
For the Herald
Pedro Mairal is still getting used to being recognized in the street. “It is a bit like a dream.” He says. “Much more than I could have wished for or imagined”. And his imagination –he admits it- is very good.
The unimaginable event for Mairal was winning Clarin’s 1998 annual competition for novels, entered this year by the authors of 734 unpublished manuscripts, and with three heavyweight novelists on the panel: Adolfo Bioy Casares, Augusto Roa Bastos and Guillermo Cabrera Infante. And thus becoming front-page news for Argentina’s top-selling daily newspaper.
We met in Pedro’s Barrio Norte apartment, which was quiet, despite being near Las Heras Avenue. In person he looks younger than his 28 years and rather less serious than in the picture here and the one inside the front flap of his winning novel Una noche con Sabrina Love -A Night with Sabrina Love. Slight of figure and soft in speech Mairal has something of the innocence, freshness and candour of his novel’s central character, Daniel.
Yet he is assured and at ease when talking of his trade, and he seems to enjoy concocting metaphors which later on will look good when written down on paper.
“I’ve been writing now for some ten years, short stories and poems,” he said. “I had one book of poems published in 1996, Tigre como los pájaros. When I began my next piece of writing I thought it would be a long short story. Half way through I realized it was turning into a novel. That scared me, but by then there was no going back. It was like swimming across a river: halfway, you realize it’s wider than you thought, but you have to get across.”
Right now Pedro continues to run writers’ workshops at home and at the Universidad del Salvador, where he needs to pass a couple more exams for his degree in literature, and where he works as an assistant teacher.
His career as a writer began with a mistake. After graduating from St.Andrew’s Scots School, he decided to study medicine. Then he started failing at every subject: biology, chemestry, maths. “I was too scared to tell my parents,” he said. “So I’d pretend I was still at University, but instead I’d go to a bar with lots of books and read. Then bit by bit I started writing... I needed to express what was going through my head. I realized that, in some way, poetry and literature were completing me. As a late-spring adolescent, I still felt rather incomplete, lost. That world started helping me tie those lost threads of my personality. ‘It’ found me and I found myself. So at around 21 I began studying literature at the University. A teacher can’t teach you to write, but you learn to become a better reader, to look for what an author does: it’s like turning over a tapestry and seeing where all the knots lie.”
The day after Una noche con Sabrina Love was announced as the winning novel, Pedro was invited to become involved en the cover design and publishing details that led to joint publishers Clarín-Aguilar’s first 20,000 copies of his story. The story of 17 -year- old Daniel from the fictitious town of Curuguazú in Entre Ríos, who finds he has won a competition to spend one night with Sabrina Love, the porn star of an X-rated TV programme. Obstacles in the way of his collecting his prize include floods surrounding his home town and above all his lack of experience in coping with the big city challenges posed by Buenos Aires. In every sense, then, it becomes an initiation.
“I loved the combination of the two themes, my love of travelling by road (“ruta No.14”) and the erotic –not eroticism for its own sake but as a celebration of life. My character leaves his hometown moved in this case by Eros, who the Greeks thought of as “the god who gets things moving. And just as this sent my character on his way, in turn it took me on my way to writing this story. It’s not a soul-searching, philosophical story, just a simple narrative, where my characters have things happen to them. It has something of the poetic, the lyrical in it, some colloquial dialogue... it is visual, it involves all five senses, so readers can almost say they experienced the story, they fill in the empty spaces I’ve left out. I’m no great character drawer –at least not yet!”
Pedro admits he’s been enjoying all the attention. It may take up a lot of his time, but the media attention has been a big learning experience for him, and any way he is sanguine and skeptical enough to believe that it is only likely to happen to him once. From the quiet creature in a corner inmmersed in writing his story, he then emerged into the public glare. The response to his book went beyond his dreams. Or was he really dreaming when Bioy Casares said to him: “I began reading your novel and I couldn’t put it down.”
Mairal reflects as only a good writer can on his own recent past. “My novel was written with no expectations, irresponsibly. Quietly. Then it made its own way, the judges liked it, and from now on things will change me, or my writing.”
Announcing literary aims is one thing. Being able to achieve them is another. And remembering his novel while listening to him talk, you can see how he has been able to fit the action to the word. “You need to know where you’re going,” he says. And as though he’d taken Eliot’s phrase, “In my end is my beggining,” as a precept, he adds: “I like to know where my hero is heading, the goal. Because the end is actually implicit, hidden in the first lines. When you’ve read the whole story, you understand why the first paragraph was written as it was.”
Unlike a novel whose outcome is known to the author, the future events in any human life are full of imponderables. But by now, Pedro Mairal, has undeniably got off to an extremely promising start.
CONTAR EL DEBUT
Una narración bien construida
Por Pedro Mairal
Una noche con Sabrina Love es, en la trama de la novela, el premio que el protagonista gana en el sorteo televisivo que se realiza en el programa “El Show de Sabrina Love”, cuya conductora es una porno star del cable codificado. En la escena inicial, el muchacho –un adolescente virgen de diecisiete años- está haciendo zapping a la espera del programa en el que se efectuará el sorteo. Luego de una oración introductoria, una sucesión de breves frases entrecortadas da la idea del rápido cambio de canales, en un hallazgo verbal único en el libro.
Una vez ganado el premio, el joven deja su pueblo de Entre Ríos acechado por la inundación, para emprender un viaje que lo hará pasar por distintos escenarios y circunstancias –el lugar donde murieron sus padres, un robo navaja en mano, un corte de ruta- hasta llegar a Buenos Aires. En casa de otro muchacho, homosexual y oriundo de su mismo pueblo, participará de una fiesta donde circula la marihuana y en la que conoce a una muchachita que lo cita para el día siguiente.
A las cortas pero vívidas postales de la ruta se agregarán otras, igualmente vívidas, de la gran urbe. Tras esas pruebas, el protagonista atravesará la de su debut sexual –su noche con Sabrina-, y le resultará a tal punto decepcionante que lo llevará a considerar más real la versión televisiva de la porno star (en ese truco, Mairal se anota otro poroto). Al fin, Love, prostituta buena, lo lanza ya experimentado al encuentro de un posible amor en su propio idioma: la escena con la muchachita, con esperanza de futuro incluida, que él recordará ya en el camino de vuelta al pueblo.
Fuera de unos pocos flash-backs iniciales que incorporan datos sobre el protagonista, la linealidad de la historia sólo se altera en ese capítulo final en el que se superponen el viaje de regreso y el recuerdo del encuentro con la chica conocida en la fiesta. La narración, por otra parte, está muy bien construida, con un lenguaje conciso, predominantemente informativo, y su rasgo más literario es la fina observación de los hechos, que se presentan por sí mismos, sin comentarios adicionales ni huecas estridencias.
Se trata, en suma, de una novela entretenida que, si bien se adecua prolijamente a tópicos y modalidades acordes con expectativas comerciales (editoriales) de la época, lo hace de manera inusualmente impecable.
© La Nación
Un escritor en el prostíbulo
"Una noche con Sabrina Love" llega al cine
La historia es simple, potente y veloz. Tiene una virtud adicional: puede sintetizarse en una sola línea. Un muchacho entrerriano gana un concurso para pasar una noche con una actriz porno. Y punto. No habría que decir mucho más para explicar esta primera nouvelle que Pedro Mairal escribió hace dos años, en apenas tres meses, y con la que, por supuesto, ganó un concurso. Sin embargo, en este caso de nada sirve ser sutil, porque la realidad no lo ha sido. Así que lo primero que le digo a Mairal es cómo fue su larga noche en el prostíbulo literario argentino y lo que me contesta es tan simple, potente y veloz como su historia. Solo dice una palabra: "Ruidosa".
EL LIBRO
El relato es, fundamentalmente, contemporáneo. Su formato no. Con clásicos, básicos y elementales utensilios literarios, Mairal echa un vistazo a su época. Su héroe vive en un pueblo paralizado por una inundación. Es huérfano porque sus padres murieron en un accidente de tránsito. Su pasado y su presente están dominados por ese tipo de tragedias arbitrarias que solo dejan víctimas, no culpables. ¿Y el futuro? El futuro es una cuestión de suerte, una prostituta virtual que le sonríe, lejana, prometedora e inciertamente.
Hacia allí viaja Daniel Montero, el virginal héroe de Sabrina Love.
Mairal me cuenta que la idea la encontró mirando en la televisión un programa seudoerótico. La conductora sacaba un sobre y lo que estaba en juego era un viaje al Caribe. "La miré y pensé: lo que tendría que sortear es una noche con ella. Me quedé con esa idea para un cuento, pero recién encontré la trama cuando me di cuenta de que el chico tenía que estar muy lejos de ella. Todavía me acuerdo la alegría que sentí cuando descubrí eso: la distancia. Incluso pensé en situar el relato en los Estados Unidos, porque acá no hay programas con estrellas porno, pero preferí inventar a Sabrina Love y no el recorrido del chico hacia ella. No conozco las rutas de los Estados Unidos, pero sí el interior argentino. Lo recorrí en mis épocas de mochilero."
¿Y cuándo encontraste el tono del relato?
Traté de ser fiel, solo fiel a la historia. Me mantuve en un solo registro, bastante lírico, ágil, visual. La velocidad del relato estaba implícita en lo que tenía que contar. Cuando te movés hacia lo que deseás, vas en línea recta. Sabés lo que querés y no zigzagueás. Daniel Montero va derecho a Sabrina Love y eso le tenía que dar una linealidad total a la primera parte del relato. Es como la linealidad del deseo y, al mismo tiempo, la de la ruta que recorre desde Entre Ríos a la Capital. Por eso no podía haber flashback ni saltos en el tiempo. Ahora, una vez que sucede el encuentro y se deshace la tensión de ese deseo, hay un relajamiento. Por eso aparece en el último capítulo la superposición de dos tiempos narrativos: su regreso en ómnibus al pueblo y los recuerdos de su último día en la Capital.
Pero al estilo de un zapping.
Exactamente. Como el zapping que relato en las primeras páginas, nada más que esta vez en lugar de desfilar escenas de la pantalla, desfilan sus recuerdos. Su nueva realidad.
EL PREMIO
Cuando lo consagraron ganador, el fallo resaltó "la frescura que recorre toda la novela, la originalidad de su trama, lo certero de sus observaciones y su sentido del humor", pero fue el especial entusiasmo de Bioy el que lo convirtió en un nuevo niño mimado. El único autor local que durante casi tres meses contó con una página de publicidad semanal en el diario de mayor tirada.
¿También tu viaje hacia la literatura tuvo la velocidad del deseo?
Fueron más bien pequeños golpes de timón que me fueron llevando hacia allí. Pequeños, pero contundentes. Hasta que en mi vida apareció la literatura yo era un inútil.
De Daniel Montero también podría decirse eso.
Sí, y si bien hay cosas mías en la novela no estoy todo yo. A Daniel Montero lo traté más como el hermano menor que no tuve.
¿Y cómo eras vos a los 17 años?
Triste. Fue una época muy triste. La vida de alguien que tiene una vocación muy fuerte, antes de haberla encontrado, es horrible. Y en la novela yo quise reflejar esa soledad.
¿Cómo desapareció esa soledad?
Como no me animaba a decir en mi casa que había abandonado la carrera de medicina, iba todas las mañanas al bar de la facultad a leer. Ahí empecé. Con Borges, con Cortázar, con los intentos de escribir y descubrir ese lugar donde podía meter todas mis contradicciones, a atar mis cabos sueltos, a convertirme en una persona.
¿Y por qué no te animabas a decirles a tus padres que no querías ser médico?
Porque vengo de una familia bastante prolija, con tradición en carreras fuertes: derecho, medicina, administración de empresas. La literatura no era un modelo de vida. Cuando finalmente le dije a mi viejo que iba a estudiar letras me contestó: mi padre hubiese dicho que esa es una carrera para mujeres, pero yo no te lo voy a decir.
¿El premio fue tu mejor respuesta?
Al principio, creo que con tal de que yo estudiara algo ya estaba contento. Ahora, se enorgullece.
A Mairal la versión cinematográfica de su historia lo incomoda. Solo pide algo: que el director se haya animado a exorcizar el relato hasta hacerlo propio. Cuando le pido un ejemplo de una película que lo haya logrado, no piensa más que en una: Muerte en Venecia. Como también es mi favorita no me atrevo a contradecirlo, ni a consolarlo. Visconti se tomó el trabajo de bordar allí con imágenes lo que Thomas Mann había cosido con palabras y de toda la película recuerdo muchas bellas estampas, pero solo una frase: "Detrás de toda tendencia solo se esconde mediocridad".
La tendencia aquí es convertir a un joven escritor premiado en un fatigado asistente a tertulias y mesas redondas. Mairal no es la excepción. Desde hace dos años recorre ferias y conferencias con el rótulo de consagrado, mientras en los ratos libres trata de ganarse el pan dando clases de redacción en estudios jurídicos: ayuda a abogados a poner en castellano el obsoleto dialecto judicial. "Estoy tratando de recuperar mi silencio", me dice, como si todo el ruido del mundillo literario lo alejara de lo que más necesita. Recuperarse de la resaca, alejarse del prostíbulo y volver -como Daniel Montero- a ese pueblo de ficción donde no hay festejos. Solo historias.
Mairal trata de explicarme entonces cuál es ahora su verdadera condena. "Soy cuentista", dice. "Mi próximo libro serán cuentos", repite. Y hay algo escondido en ese rótulo, un lamento o una resignación, que no alcanzo a descifrar. "Los editores dicen que los libros de cuentos no venden", me dice entonces. Le menciono que la lista de best- sellers la encabeza Paulo Coelho, le recito la frase de Visconti y le recuerdo que las prostitutas no lo hacen por amor, sino por plata. No conviene, entonces, escucharlas.
Como para espantar la mala suerte, Mairal me devuelve una pregunta:
¿Sabés qué voy a hacer si no me gusta la película?
¿Qué?
Voy a escribir un cuento en donde un escritor asesina a un director. Porque para eso sirve la literatura. Para calmar angustias, inventar consuelos y tener siempre a mano una esperanza.
"La novela de Pedro Mairal es un relato de iniciación. Sexual en la trama, geográfico en el estilo. Un adolescente baja a Buenos Aires para debutar con la mujer de sus fantasías -la diva porno del título- pero la aventura que el viaje le propone se hace épica por el protagonismo de la ciudad. El libro es el monólogo de una mirada que descubre y sueña, una mirada sincera pero no necesariamente ingenua, fresca pero no exactamente virgen. Esa mirada tiene mucho en común con la del Rulo en Mundo grúa, o la de los protagonistas de Modelo 73 de Rodrigo Moscoso: atenta a los personajes y a las cosas, sensible al placer, temerosa del dolor. Esa mirada define al personaje y es la única guía del lector, el único punto de vista del libro y la que le da fuerza y consistencia a la historia. En eso también se acerca a cierto cine argentino reciente, en la fidelidad a esa aproximación subjetiva, ajena a un saber que señala verdades o saca conclusiones desde una altura superior a la del personaje".